Jesús Salinas: EL rol docente en los escenarios futuros de aprendizaje

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Los alumnos que se encuentran en nuestro sistema escolar pertenecen a la llamada net-generación (o nativos digitales, etc..), una generación que inicia su existencia con recursos o medios para comunicarse de manera electrónica a través de la red, que viven en una sociedad conectada a Internet, que son consumados internautas y que usan la red con más frecuencia que los adultos, pero eso no quiere decir que nos encontremos ante una generación que incorpora ya competencias de manejo de la comunicación digital.

En general, son usuarios formales de los ordenadores, trabajan con las TIC  en la escuela  y en el hogar, y, sobre todo, las utilizan como fuente de entretenimiento y medio de comunicación. Pero, los datos que periódicamente vamos conociendo apuntan a la necesidad de estudiar, generar pautas  e intervenir  en este ámbito tan complejo como es el de la comunicación e interacción mediante sistemas digitales. Abordar este tema requiere ocuparse de  un conjunto de competencias  asociadas al tratamiento de la información y del mundo digital y que, entre otras cosas, supone:

  • Utilizar las nuevas fuentes de información  (para adquirir nuevos conocimientos y resolver problemas): navegar por hipertextos e Internet sin perderse, buscar, seleccionar, valorar de manera reflexiva y crítica (contrastar), recopilar, organizar, relacionar…, y procesar información de manera inteligente con medios TIC.
  • Dominar los lenguajes básicos (textual, sonoro, icónico) y manejar los nuevos códigos expresivos y las nuevas posibilidades comunicativas (muy diferentes de la lectura y escritura en papel): presentaciones multimedia, hipertextos, simulaciones, mundos virtuales, gráficos 3D, mensajes por Internet y teléfonos móviles, videoconferencia…
  • Comunicarse con otros y  trabajar colaborativamente en la red
  • Respetar las normas y uso responsable de Internet,  al mismo tiempo que conocer los riesgos.

Todo ello tiene  importantes implicaciones en la formación de los docentes actuales –y futuros. Estos con sus modos, medios y técnicas necesitan nuevas competencias para enfrentarse a estas demandas. Trabajar con la competencia digital docente resulta, entonces, imprescindible… pero no es suficiente. Los continuados avances de las tecnologías suponen la aparición –mejor, la construcción- de nuevos espacios de comunicación que  traen consigo nuevas posibilidades en una gran variedad de situaciones comunicativas en las que deben desenvolverse: entornos institucionales –campus virtuales, entornos virtuales,…-, informales –redes sociales,…- y personales. Entornos que tanto los usuarios de la formación como formadores y, sobre todo, los docentes en formación deben acomodar, apropiarse, dominar, para que se produzca el aprendizaje, para lograr la consolidación de diversas competencias, la construcción personal del conocimiento, la realidad del conocimiento compartido desde los valores, creencias y experiencias personales.

El desarrollo de estas competencias pedagógicas para el mundo digital se enfrenta a distintos desafíos que provienen de una nueva forma de entender el aprendizaje a lo largo de la vida, a lo largo del trabajo, y con los otros  (en un mundo digital). Es decir, el futuro próximo se está caracterizando, en nuna nueva configuración de los escenarios, por un aprendizaje embebido (cada vez toma mayor importancia el aprendizaje en las otras actividades vitales  y dentro del trabajo sin solución de continuidad), continuo (asociado a una gestión personal del aprendizaje, sin solución de continuidad en el tiempo y en el espacio, disminuyendo la diferencia entre vivir, trabajar  y aprender) y basado en el aprendizaje social (desde el momento que existe una organización colectiva y contributiva del aprendizaje, con valorización de los aportes y del apoyo entre pares).

Estos desafíos requieren, sin duda, un perfil en permanente cambio de los docentes. Se trata de manejarse en ambientes que al mismo tiempo que incorporan estos tipos de aprendizaje van a requerir nuevas competencias para manejarse en los nuevos escenarios.  Se trata de un docente caracterizado por la conectividad que facilita el manejo adecuado de la ‘affordance’ pedagógica (ya sea desde la perspectiva tecnológica como puede ser la usabilidad, desde la social  en relación a la facilidad para realizar actividades, promover la interacción, percepción de la acción, etc.., o  educativa que compromete la correspondencia real con el modelo educativo utilizad), un nuevo manejo del conocimiento y la participación en redes o entornos de aprendizaje (enriquecimiento del entorno personal junto a una potente red de aprendizaje). 

En definitiva hablamos de un perfil docente que viene definido por el dominio de los procesos de curación de contenido (filtro, manejo, organización del conocimiento), la colaboración, el co-aprendizaje, la facilitación, el apoyo a todo el proceso de aprendizaje  y la inspiración (conectada con la creatividad y el cultivo de la misma).

Estos nuevos escenarios vendrán proyectados  en espacios  de aprendizaje cada vez más experienciales, y para ello se requiere que dichos espacios promueva y fomenten la colaboración, la creatividad  y el aprendizaje interdisciplinario. Es decir, el escenario donde el nuevo docente tendrá que desenvolverse va a ser un espacio creativo, colaborativo y de aprendizaje interdisciplinar. Y desarrollar la competencia para explotarlo pedagógicamente, se nos presenta como un atractivo desafío.

Jesús Salinassalinas
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Universidad Islas Baleares 1988 Tesis Doctoral: El vídeo como instrumento didáctico. Consideraciones sobre el diseño, producción y evaluación de programas didácticos en vídeo. (Dirección: Dr. Antoni J. Colom Cañellas).
Licenciado en Filosofía y Letras (Sec. CC Educación) Universitat de les Illes Balears 1981.
Diplomado en Profesorado de EGB Universidad de Zaragoza 1976

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